miércoles, 8 de enero de 2025

Los Fittipaldi de Tapalqué (3era Parte)

Los Fittipaldi de Tapalqué (3era Parte)


Me ha impactado gratamente la respuesta positiva que obtuvieron las publicaciones anteriores. Me gustaría que esta cantidad de personas con apellido Fittipaldi que han aparecido y me rodean por todos lados, me explicaran a cual núcleo familiar pertenecen y si tienen alguna relación con los Fittipaldi de Tapalqué.

Recientemente, Beba Lapasta me envió el siguiente mensaje acompañado de una foto: “Encontré esta foto en mi archivo. Según escribió Susy son tus abuelos Fittipaldi-Marino”.

Repuesta G: ¡Qué hallazgo! Después la amplío y te digo si nos parecemos en algo. Abrazos.

Beba: “Los ojos de la abuela son como los del abuelo Pablo, mi nieto Agustín y Lito, mi hermano. Qué hermoso era el abuelo, parecido al padre de Nano y a Chin.”

Respuesta G: Gracias Beba!!… Yo soy poco fisonomista… así que no saqué ninguna conclusión.

Sigo: el aporte tanto de Susy como de Beba, ha sido fundamental. Hasta ahora hablábamos de personas que no conocíamos ni en foto (salvo los que habían nacido en Argentina). Con el envío de las hnas Lapasta hemos extendido la conexión, pero sí comparto las publicaciones (que son muchas) este articulo no termina más. Estoy tratando de encontrar un orden que nos permita acceder a todo este material que me han enviado los lectores y al ser de una familia tan numerosa, se vuelve difícil de manejar fácilmente. Una de las preguntas que me han realizado con frecuencia está dirigida a conocer la diferencia que hay entre Lucania y Basilicata. Aclaro que no conozco la zona, como muchos otros lugares del mundo, pero he tratado de informarme y buscar un artículo simple, al alcance de todos y agrego unos mapas.

Luego vienen unos relatos de Nano que fue el primer descendiente de la familia Fittipaldi – Capdevila en visitar San Severino Lucano y que ha vuelto recientemente de Groenlandia. Finalmente se me ocurrio escribir unas reflexiones sobre la inmigración a estas tierras del nuevo mundo que necesitaba mano de obra para labrar la tierra. Los inmigrantes necesitaban un lugar donde se pudiera trabajar y prosperar en paz y armonia. Ambos paises cumplieron lo que se esperaba de ellos. Trabajo y sacrificio por parte de los inmigrantes e integración al país como ofrecieron los argentinos. A punto que como en mi caso que pertenezco a la segunda generación de inmigrantes, pude estudiar en las escuelas del estado, integrarme al cuerpo docente como una argentina mas, orgullosa de mis ancestros y de mi lugar de nacimiento.
G.S.F.






Origen de los nombres Lucania y Basilicata

De la lectura de articulos en internet de Basilicata y Lucania hemos rescatado algunos datos. 
Está ubicada al sur de Italia, tiene 9921 km2 y alrededor de 600.000 habitantes. 
La integran las provincias de Potenza y Matera. No está claro de donde provienen los dos nombres (Lucania y Basilicata). Durante la epoca fascista el lugar volvio a llamarse Lucania, pero cuando nació la republica, volvio a llamarse Basilicata. No hay datos precisos pero citan que aparece por primera vez el termino Lucania en el siglo X. En cambio, el termino Basilicata aparece por primera vez en el año 1154. Mientras que para algunos vendria del latin "Lucus" (bosque sagrado) para otros vendria del griego "Likos".





Parque Nacional del Pollino


Es una zona boscosa, donde el ser humano, ha levantado murallas, construido castillos, monasterios, iglesias, desbrozado tierras, criado animales y construido pueblos de cara a las montañas. Se creó en 1990, el Parque Nacional del Pollino. Con una superficie de más de 190.000 hectáreas. En una zona montañosa del sur de Italia. La fauna del parque incluye algunas especies raras como el lobo, el corzo y la nutria. Entre las aves se encuentra el gran búho real, el pájaro carpintero negro y el águila real. Prevalecen el matorral mediterráneo con especies como el roble y la encina, que en algunos lugares todavía constituyen extensos bosques. Entre los 1000 m y casi hasta los 2000 m, predomina el haya, en algunos casos mezclada con el abeto blanco. También están presentes el roble, el aliso, el arce, el pino negro, el pino carrasco y el tejón. Símbolo del territorio y del parque es el imponente pino de los Balcanes.




Un Fittipaldi por San Severino

por Nano Fittipaldi

Un amigo estuvo hace poco en el hotel de los inmigrantes y consiguió saber en qué barco y cuando había llegado a Argentina su papá, creo que son registros más recientes de principios quizá de principios de siglo, si alguien anda por ahí puede averiguar...

https://www.argentina.gob.ar/interior/migraciones/museo/el-hotel

Justo ahí dice que la oficina de trabajo se creó en 1872 y si mal no recuerdo fue en ese año que llegaron. Yo tenía todos esos documentos pero creo que los dejé en Tapalqué cuando los demás empezaron a hacer la nacionalidad.

Yo a San Severino llegué en la primavera del 90' cuando me bajé del Eugenio C, no recuerdo quién de Tapalqué si fue un hermano de Tuco Fittipaldi que me dijo que el pueblo se llamaba San Severino, pero había dos San Severino y yo elegí Lucano por azar, recién comprobé que era ahí cuando vi la inscripción en la iglesia.

Este Fittipaldi en Tapalqué hizo unas cuentas de que un tal Luis tenía no sé cuantos años cuando llegaron o que se yo y me dijo que debería haber nacido más o menos en el 1844, con esa información fui al municipio, en el 44 había nacido la Marino y él en el 42'...

En ese entonces San Severino no tenía turismo y ni siquiera había hotel.

Conseguí un albergue en un bosque como a 15 km, al otro día con la partida de nacimiento en la mano me fui a hacer dedo...vino de frente una Lancia muy moderna, dio vuelta e U y paró, yo por decir un destino cercano dije que iba hasta Salerno, el muchacho me llevó y como él iba para Milano me llevó casi mil km hasta Florencia, donde yo paraba entonces en un coto de caza, una casa vieja en el campo que alquilaban unos Argentinos que había conocido en Cerdeña en el 89'...

El tipo de la Lancia venía rapidísimo a mas de 200km por hora! Todo se venía encima mientras me contaba que después de un accidente y seis meses postrado con la plata del seguro se había comprado ese auto! ja ja.






"Castello Fittipaldi, la fortaleza de Brindisi Montagna"

enviado por Helio Fittipaldi

Situado en lo alto de las colinas del Potentino, se encuentra el Castillo Fittipaldi que, desde lo alto de su acantilado, domina el alto valle del Basento y el pueblo de Brindisi Montagna.
Su construcción se remonta al año 1200, cuando formaba parte de una red de castillos deseados por Federico II de Suabia para proteger el Reino de Nápoles. Sin embargo, tiene un estilo más antiguo que otras, ya que fue remodelado a partir de una anterior casa señorial normanda.
El edificio consta de tres cuerpos: uno con función defensiva, otro central con función residencial y una torre de vigilancia situada en el espolón más alto.
Al final de los conflictos, hacia 1400, la torre fue privada de su función defensiva y transformada por la familia Antinori en una pequeña capilla dedicada a San Michele.
En los siglos siguientes, la propiedad de la mansión pasó de familia en familia: primero a los Sanseverino, luego a los D'Erario, a los Antinoris, a los Battipaglia y, finalmente, a los Fittipaldi.
El Castillo es ahora un museo, un monumento de recreación histórica gracias a las ropas, herramientas, vajillas y muebles, que llevan al visitante a redescubrir el pasado de estas tierras.






Consideraciones finales

El acuerdo que firmara Argentina con los pueblos del sur de Italia (y que publicara en capítulos anteriores) se cumplió en todos sus aspectos. Ambos firmantes llevaron a cabo lo que habían acordado. Evidentemente el gobierno argentino necesitaba, mano de obra para labrar tan amplio territorio y a su vez le prometían al inmigrante una nueva patria mientras el país europeo tenía mucha mano de obra necesitada de trabajo.

Como descendiente de aquellos italianos puedo dar fe que mis antepasados encontraron en Argentina el lugar que buscaban. Acá estaba la tierra que necesitaban para labrar. José se casó con una criolla que lo integró al lugar; sus hijos tuvieron acceso a la escuela pública y a la movilidad social que vinieron a buscar sus padres.

Hace poco y a raíz de desacuerdos que surgieron por el fútbol un país europeo, acusó a Argentina de país discriminatorio. Nada más lejos de la realidad.

La Historia lo demuestra.

martes, 24 de diciembre de 2024

Colaboración de Nano Fittipaldi


 Recibimos una colaboracion de Nano y la publicamos. Siempre es un placer leerlo. ¡Gracias Nano!     (GSF)


Venas abiertas y anónimas

 


Me pareció tan íntimo que no quise pedirle una foto.


Hay encuentros que uno ni sueña, ni espera, ni merece.Se van guardando en la caja fuerte del corazón los más lindos recuerdos. Algunos, como los que se recibieron en la juventud a través de lecturas que te dejaban obnubilado, con un antes y un después tras la revelación, están guardados más a flor de piel, no tan escondidos.

 

En este caso, la ilustración de la tapa de un libro y su contenido marcaron casi una década entera de viajes, búsquedas, extravíos, accidentes y suerte. Quizá los años más lindos y arriesgados de mi vida.

La tapa de la edición que conseguí entonces era la del mapa de Latinoamérica con un cuchillo ensangrentado clavado en su vientre, en su Amazonas. Las páginas contenían toda la información seleccionada sobre lo que se había hecho con el continente, sus responsables y sus consecuencias. Era como un libro sagrado para iniciados.

 

El diseño lo usamos incluso en el ’83, en Bogotá, durante unas manifestaciones en la Universidad Nacional. Yo había llegado vendiendo artesanías y me habían adoptado como a un estudiante más. Vendía al lado de donde siempre ardían un par de colectivos.

 

Ha pasado tanta agua bajo el puente que ni el puente, ni el río, ni yo somos los mismos. He recorrido tantas veces el paisito, le debo tantas alegrías… Recuerdo haber entrado al backstage del Centenario como periodista, con un carnet improvisado, en la primavera del ’84, el día que Zitarrosa llegó al país desde el exilio. Cataratas de sentimientos. Yo, con 21 años y una camarita casi de juguete, le di tanta compasión a don Alfredo que, mientras trataba de enfocarlo, se me acercó pálido y sonriente, y me tapó paternalmente la lente mientras yo jugaba al reportero. Los que estuvieron aquel día saben lo que fue aquello.

 

Esos recuerdos también están por dentro, porque en esos viajes las pocas cosas que se tenían se perdían. Las cosas eran materiales, tenían cuerpo, se guardaban en bolsillos o morrales de viaje, y se extraviaban en borracheras, olvidadas o robadas, sin ser analógicamente reveladas.

 

Dos o tres años después, estaba vendiendo artesanías en La Paloma, una tarde apacible y cálida. Se para frente al puesto aquel hombre alto y parsimonioso que fue Daniel Viglietti. Se quedó conversando campechanamente. Yo quería saberlo todo: dónde había compuesto la canción de las hormiguitas, cómo era todo en los años ’60. Y se explayaba, dejándome encantado. La canción, me contó, la había compuesto camino a alguna ciudad de Alemania, tirados atrás en una furgoneta. En los años ’60 y ’70, frecuentaban Cabo Polonio. Ya entonces, un par de nombres hermosos y sus libros eran parte de aquello: Haroldo Conti y Eduardo Galeano.

 

Tantos años después, aquel joven que fui, un pueblerino que no hablaba un solo idioma, regresaba igual de curioso al paisito a escuchar sus Llamadas,Candombe de mucho palo,  Adiós Juventud, su Ciudad Vieja. Fuimos con mi hija menor y mi sobrina. Una noche en Montevideo, la 18 no tenía casi vida y entramos al café frente al teatro Solís. Había unas diez personas y nos sentamos. Yo quedé mirando a un rincón y distinguí, sin jamás haberlo visto pero con total certeza, a la persona que estaba sentada con un grupo de brasileños y una pila de libros. No comenté nada. Al lado había otra pareja de brasileños y, detrás, vaya casualidad, una pareja mayor de daneses.

 

Me asombré y me regocijé al poder entender, si paraba la oreja, a todos los que estaban. Si bien seguía con mis lagunas, podía jactarme de ser analfabeto en cinco idiomas. El tiempo no había pasado del todo en vano. Me di cuenta de que la pareja de daneses también sabía quién era la persona del rincón. Prestaban atención y hablaban sin percatarse de que yo los entendía.

 

Ese mismo día había terminado de leer Sudeste. Al autor lo quería como a un hermano o amigo desde que lo descubrí y siempre maldije que, viniendo de pueblos tan parecidos, ningún profesor jamás lo hubiese nombrado. Pero bueno, convengamos que en mi secundaria ni siquiera nombraron a Borges, menos a Cortázar, Sábato, Soriano, ni al mismísimo Gabo o Vargas Llosa. Recitábamos el Cid Campeador de memoria. Nada de Lugones, quizá algo de Hernández.

 

El señor se levantó, tomó sus libros y, para salir, tuvo que pasar al lado de nosotros. Tomé coraje y, con todo respeto, le pregunté:

—Disculpe, Eduardo, ¿usted conoció a Haroldo Conti?

 

Confieso que se me llenan los ojos de lágrimas con el recuerdo. Frenó y me abrazó. Me contó que todavía sentía culpa por no haberlo podido ayudar, que el próximo era él, que tuvo que irse, que lo visitaba en el Tigre, que era el que mejor había escrito sobre el agua… Haroldo era navegante y tenía un velerito. Nunca constaté si con el logró llegar a La Paloma, a Balizas o por donde pudiese anclar o amarrar en las cercanías de la Pedrera, unas costas traicioneras que supieron tener en vilo al mismísimo Garibaldi tantos años antes. Me imagino que sí.

 

Sus ojos claros estaban llenos de lágrimas. Cuando se fue, los daneses quisieron hablar con nosotros. Resultó que se trataba de Niels Lindvig, un periodista al que yo solía escuchar en P1 Orientering. De casualidad, dos personas con muchísima erudición sobre temas similares habían estado en el mismo lugar en el mismo momento.

 

No me imaginé que pudiese estar enfermo. Creo que él ya lo sabía. Al cabo de unos pocos meses, en Århus, estaba escuchando P1 y le dieron la palabra a Niels Lindvig.

Dio la noticia de la muerte de Eduardo Galeano, con muchos datos certeros y sin comentar aquel encuentro reciente.

 

Apagué la radio y seguí trabajando.

 

                                                                   NANO


domingo, 11 de agosto de 2024

Los Fittipaldi de Tapalqué (2da Parte)

Les traemos una nueva entrega de esta saga que cuenta las raíces de nuestra querida familia Fittipaldi. Esperamos que lo disfruten mucho.


Los Fittipaldi de Tapalqué (2)

Por Gladis Fittipaldi

San Severino Lucano - Italia


    Como les había prometido en este capítulo íbamos a hablar de la pequeña población de Italia –San Severino Lucano- desde donde partieron -alrededor de 1875- los Fittipaldi hacia la Argentina, para establecerse finalmente en Tapalqué.

    San Severino Lucano es una localidad italiana de la provincia de Potenza, región de Basilicata, con 1.711 habitantes.​ (Wikipedia)

Superficie: 61 km²

Elevación: 877 m

Población: (año 1871) 5215 habitantes; (año 2017) 1529 habitantes ISTAT

Ubicación: a 72km del mar.











    








    Como ya les anticipara, siempre me interesó saber ¿Cuál fue el motivo que los impulsó a salir de ese pueblito de Italia y cruzar el Océano para llegar a la Argentina?

    Por esa razón recurrí a Pocho Capdevila, quién con la generosidad que lo caracterizaba, me hizo llegar el siguiente trabajo.

    A la muerte de Camilo Benso di Cavour, principal artífice de la unidad italiana y figura sobresaliente del "Risorgimiento", en 1861, se temió que la península, huérfana de su tutela de estadista, cayera en la anarquía. En 1869, las arcas se hallaban casi exhaustas y se había creado un llamado Impuesto sobre la molienda, que por ser una gabela odiosa era conocida como "impuesto sobre el hambre". El largo reinado de la derecha tocaba a su fin y la izquierda asumía el poder. Los pobres vivían una angustiosa situación económica. En las provincias meridionales, el bandolerismo organizado azotaba vastas regiones sin que el gobierno lograra su erradicación. El bandolerismo había sido fomentado por el egoísmo de los ricos y la mísera condición de los pobres y finalmente por el estado de semi-servidumbre en que los campesinos y cultivadores estaban sujetos a la gleba, sufriendo los horrores del hambre y acometidos de la desesperación de mejorar de fortuna. Esta situación dio origen a la emigración de las masas hacia los países americanos como la Argentina.


Rafael Darío Capdevila
*Para mí es un honor publicar el trabajo enviado



¿Quién fue Camilo Benso, Conde de Cavour?


    Camilo Benso, Conde de Cavour, político piamontés, director del diario "Il Resurgimiento" y varias veces ministro y jefe de gobierno. Se le considera el verdadero iniciador de la unidad italiana. Consiguió la anexión de Toscana, Módena, Parma, Nápoles, Sicilia y los Estados Pontificios. En el interior aseguró la libertad individual, de cultos y de prensa. Fue un político consciente, moderado y patriota y un gran diplomático.




    
    Lucania. Región del sur de Italia 9987km2 y 543.262 habitantes. Es un lugar montañoso y pobre. Se divide en dos provincias, Matera y Potenza. Hasta 1932 se llamo Basilicata, nombre que le ha sido dado de nuevo después de la segunda guerra mundial.



(Información sacada de internet)



La tierra prometida


(Diccionario Enciclopédico Argentino)

    “Siendo relativamente pequeño el crecimiento vegetativo de la población argentina de 9 por mil en la capital federal; de 10 en la provincia de Bs As; de 12 en la de Santa Fe y dada la extensión territorial y los recursos posibles del país, el fomento de la inmigración ha sido preocupación casi constante de todos los gobiernos progresistas y constructivos, como un complemento del crecimiento vegetativo.


Familia típica inmigrante que vino a la Argentina (internet)

    Fue Rivadavia uno de los primeros que comprendió la necesitad de fomentar las corrientes inmigratorias y su arraigo en el país, para aprovechar y elaborar las riquezas nacionales. Por su iniciativa se creó la Comisión de Inmigración por decreto del 13 de abril de 1824 para proveer a la agricultura, las artes y todo género de industrias en el país. Subsistió poco mas de 6 años. Fue suprimida por decreto del 20 de agosto de 1830 por Juan Manuel de Rosas y Tomas de Anchorena”.



La ley 817 de colonización


    El presidente Nicolás Avellaneda sancionó la ley 817 de inmigración y colonización. El departamento general de inmigración dependía del ministerio del interior.

    Por el artículo 9 se organizaba una oficina de colocaciones y trabajo.

    En el art. 12 se definía, todo extranjero jornalero, artesano, industrial, agricultor o profesor, que siendo menor de 60 años y acreditando su moralidad y aptitudes, llegase a la República, para establecerse en ella, en buque a vapor o a vela, pagando pasaje de segunda o tercera clase y teniendo el pasaje pagado por cuenta de la Nación, de las Provincias o de las empresas particulares protectoras de la inmigración y la colonización.

    Por el art. 15 el inmigrante gozaba de los siguientes beneficios:

a) Ser alojado y mantenido a expensas de la Nación durante 5 días o más en caso de enfermedad.
b) Cuando se trate de contratados para colonias hasta que se los envía a ellas.
c) Ser colocado en trabajo e industria de su preferencia.
d) Ser trasladado gratuitamente hasta el punto de domicilio.
e) Eximir de derechos aduaneros a los útiles de trabajo y de uso personal de sí y su familia.




Una cena con los Lucanos en la ciudad de La Plata

Por Gladis Fittipaldi

    El viernes 7 de diciembre de hace más de 20 años, los integrantes del Centro Lucano de la ciudad de La Plata, Berisso y Ensenada, se reunieron en una cena con motivo de las fiestas de Fin de Año a la que fui invitada. Participaron del encuentro más de cincuenta familias lucanas. Hizo uso de la palabra la presidenta del Centro, la señora Gelsomina Plastino y la reunión transcurrió en un clima de gran camadería,


    Los lucanos provienen de una región montañosa del Sur de Italia, que se divide en dos provincias Matera y Potenza. Hasta 1932 tomó el nombre de Basilicata, luego pasó a denominarse Lucania. Después de la Segunda Guerra Mundial volvió a la primera denominación (Basilicata), pero el Centro conservó el nombre de Lucanos.

    El interés por conocer a la gente de esta región me llevó a asistir a la cena.

    Nada más llegar me ubicaron en una mesa. Me presenté con una voz bien fuerte, orgullosa de mi origen:

-Yo soy Gladis Fittipaldi.

-¿Fittipaldi de Olavarría? -me preguntaron.

-¡Nooo! -dije- de Tapalqué.

    Y a partir de allí empezó un intercambio de información. La señora con la que conversaba conocía a Nicolás Lanaro que tenía una importante mueblería en la ciudad de Olavarría, casado con Filomena Fittipaldi -mi tía- y a Elena Fittipaldi, proveniente de Tapalqué, (a quién todavía no he ubicado) que había sido muy amiga de la madre. Pero no terminó allí la lista. Su abuelo de apellido Emperatricce había tenido campo en Tapalqué y su bisabuelo había integrado el grupo que construyó la capilla de la virgen del Monte Viggiano en Olavarría, junto con el Tío Lanaro.


Esta noticia me interesó porque en mi casa se guardaba, como una reliquia, una imagen de la virgen que había pertenecido a mi papá.
De la investigación realizada en internet y del relato que me hiciera la señora con la que compartí la cena, surge que "Viggiano" es una ciudad del reino de Nápoles (también de la Basilicata) con 5500 habitantes. Tiene una hermosa iglesia de Santa María del Monte; en sus cercanías y sobre el Monte Viggiano hay una Capilla donde acuden los moradores de aquel lugar. Cuenta la historia que durante la invasión de los sarracenos (finales del siglo V), los pobladores tenían miedo que entraran al pueblo y le destruyeran la imagen. Entonces se la llevaron para ocultarla en la cima del Monte Viggiano. Con el tiempo empezó a aparecer, por las noches, una luz muy potente que les guió hasta el lugar donde encontraron la imagen de la virgen, de un color verde oliva, a la que se consideraba milagrosa. En 1890 fue coronada por el Papa León III, bajo esa advocación. La fe que traían los italianos de la Lucania hizo que se agruparan en Olavarría para construir una Capilla en su honor. Todos los años hacían correr un tren en peregrinación a Luján y al pasar llevaban peregrinos de Tapalqué.




Impresiones de quienes han visitado San Severino Lucano


Por Carlitos Fittipaldi

    De San Severino lo que te puedo contar es que es un pueblo del interior situado en el centro de la Basilicata entre montañas. Pocos habitantes. En algún momento llego a tener 4000 y pico de habitantes y quedaron la mitad.

    Habitado por gente mayor, dedicados a la agricultura y cría de animales. Hoy en día con gran afluencia turística.

    Es un lugar pintoresco, con una calle central importante construido de forma serpenteante, de casas bajas y como todo pueblo del interior lugar de costumbres rurales que se preservan. Ejemplo, cocina, música, religión, conservando su idiosincrasia. En nuestra corta estadía nos informaron de la existencia de numerosas familias Fittipaldi.





SAN SEVERINO LUCANO


Por Graciela Fittipaldi de Lagos

    San Severino Lucano es una localidad italiana de la provincia de Potenza, región de la Basilicata con 1711 habitantes.

    La Basilicata, históricamente conocida como Lucania es una de las veinte regiones que conforman la República Italiana. Su capital y ciudad más poblada es Potenza. Está ubicada en Italia meridional, y se divide entre las provincias de Potenza y Matera.

    El 47 % de sus 9992 km² está cubierto por montañas, lo que hace de Basilicata la región más montañosa del sur de Italia. Abarcando una amplia parte de los Apeninos meridionales.



POBLACION


    Durante siglos, los italianos han sido exploradores, inventores y aventureros. Desde el 1800, los italianos han emigrado a otros países por una variedad de razones, pero la más prominente ha sido el crecimiento y las oportunidades de empleo. Millones de italianos emigraron a Brasil, Argentina, Estados Unidos, Canadá y otros países entre 1880 y 1920.

    Muchos ciudadanos, predominantemente pobres, italianos del sur de zonas rurales, decidieron escapar de la pobreza y mejorar su estatus al buscar mejores empleos y oportunidades de crecimiento futuro en otros países. Estos emigrantes italianos eran sobre todo trabajadores y granjeros empobrecidos, pero estaban incluidos algunos comerciantes, y artesanos “contadini” (trabajadores rurales, granjeros). Siempre demostraron su profundo amor por la familia, herencia italiana y la cultura en sus nuevos países y muchos enviaron el dinero necesario para mantener al resto de la familia que vivía todavía en Italia, y también la posibilidad de que la familia que había quedado allí, pudiese venir y escapar de las guerras y de la hambruna.

    El siguiente gráfico muestra el descenso demográfico de la población de San Severino Lucano.

    De allí partieron Gioachino Fittipaldi y Filomena Marino, ambos nacidos y casados en San Severino Lucano.

    ¿Por qué Nápoles?, porque está cerca de San Severino Lucano, el puerto de Nápoles queda a 200km de San Severino Lucano, siendo, por lo tanto el puerto más cercano en esa época.

    ¿Deberíamos manejar la hipótesis que nos permita responder cómo salieron de ese pueblito perdido en las montañas de Lucania, y fueron a instalarse a Tapalqué, pueblito perdido en la llanura pampeana, en esas épocas?

    La hambruna, la guerra, la falta de horizontes para llevar una vida digna, los expulsaron de su tierra natal, y los subieron al barco de “L’America”, todos los italianos, vinieron a Argentina, buscando trabajo, progreso, educación, bienestar.

    ¿Por qué migran los migrantes? Aún en la actualidad y con las graves dificultades de este mundo convulsionado, se desplazan millones de personas en búsqueda de una mejor calidad de vida para sí mismos y para los suyos.



Conociendo San Severino Lucano


    Mis deseos de conocer ese pueblito perdido en la montaña, me lleva en febrero del 2020 a Italia.

    Recorremos todo el sur, desde Roma a Sicilia, y también la isla de Cerdeña.

    Volviendo de Sicilia, en tren, decidimos hacer parada en Maratea, una localidad de 5000 habitantes que se destaca por su pequeña playa a orillas del Mar Tirreno, teniendo como otro atractivo turístico una estatua de Jesucristo en mármol de 21 metros de altura. Desde allí a San Severino Lucano hay 90 km.

    Pero…¡no hay transporte público! La señora que nos alquila el departamento nos aconseja, tomar el bus que lleva a los escolares a Lago Negro (allí van sus nietos), y desde allí tomar un colectivo hasta San Severino Lucano.

    Llegamos a Lago Negro, pero no había colectivo que te llevase a San Severino Lucano en ese horario. Sólo hay uno por día y regresa al día siguiente. Para llegar hay que hacerlo en taxi.

    Un taxi nos llevó hasta San Severino Lucano, nos esperó dos horas y nos cobró 60 euros.

PICCOLO PAESE SPERDUTO NELLA MONTAGNA LUCANA!!! (¡¡¡Pequeño pueblo perdido en las montalas de Lucana!!!)







domingo, 14 de abril de 2024

Los Fittipaldi de Tapalqué

En esta nueva entrada ponemos a disposición un artículo acerca de las raíces de la familia Fittipaldi en el querido pueblo de Tapalqué. ¡Esperamos que lo disfruten!



Los Fittipaldi de Tapalqué (1)

Por Gladis Fittipaldi


Estaba en la caja de fotos de la tía Gregoria Orlando (abuela de Beba). Por favor si alguien reconoce a alguno de los presentes, enviar su nombre a gladisfitti2@gmail.com


A mediados de los noventa del siglo pasado, se realizó en Tapalqué una muestra con la participación de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos de Tapalqué. Era presidente de la Institución, en ese momento, Pablo Fittipaldi – hijo de Antonio Fittipaldi y de María Antonia Genco. Participó también, en esa oportunidad, la “Sociedad Italiana de Olavarría”. Como siempre me ha interesado conocer los orígenes de la familia escribí una breve síntesis de los Fittipaldi, pero me encontré con la dificultad que al no quedar sobrevivientes de los primitivos inmigrantes, no se podía verificar la información de aquella generación histórica que había desafiado el mar para habitar esta tierra de promisión y de esperanza. Los datos conseguidos se exhibieron en un stand, con la idea de incrementarlos en el futuro.

Con el tiempo, instalada nuevamente en La Plata me dediqué a la familia y entre hijos, nietos y bisnietos el proyecto quedó inconcluso.

Antes de la pandemia, “Tapalqué de Ayer” me invitó para que realizara una especie de historia de la numerosa y querida familia de la que formo parte. Busqué aquel archivo, pero no quiso aparecer, así que empecé de nuevo la recopilación. Hace poco encontré una carpeta con el título: “La saga de los Fittipaldi” donde guardaba algo del material. Entre ellos, una investigación de Rafael Darío Capdevila. Cuando lo leí, recordé que siempre me había intrigado saber: ¿Por qué los italianos del sur habían abandonado su tierra, tras un futuro tan incierto? “Pocho” con su proverbial generosidad, había investigado sobre el tema. Luego llegó la pandemia y este proyecto, como tantos otros, quedó en el olvido. Al retomarlo decidí empezar por mi familia más cercana, que es la que más conozco. Ya avanzado el trabajo decidí cambiar el título cuando descubrí en Internet que ya había sido utilizado por los Fittipaldi de Brasil.

Agradezco a “Tapalqué de Ayer” que, con su invitación, me ha permitido rescatar estas páginas del olvido. Un recuerdo especial a Susana Genco de Argaña, vecina del Semanario quien me proporcionó los nombres de los Fittipaldi que vinieron de Italia. A Guillermina Pinciroli que me ha enviado varias investigaciones, a Beba Lapasta, a su nieto Eliseo Guillermo Páez, a mi sobrina Ethel Spalletti que me ha brindado consejos muy valiosos, con su cuota de “humor fittipaldeano” indispensable para que el trabajo resultara placentero. Y un abrazo agradecido para mis hijos y mis nietos, especialmente Joaquín -mi nieto- que me ha auxiliado con la tecnología y me sacó en andas cuando no sabía manejar la computadora nueva. Solo me resta invitar a todos los Fittipaldi que hayan investigado sobre la historia de su familia y hayan encontrado líneas comunicantes con la nuestra a que, si lo desean, envíen escritos (máximo 2 páginas), datos o fotos a “gladisfitti2@gmail.com” que yo lo incorporaré a este trabajo con el nombre de su autor, como corresponde.


Los Fittipaldi - Capdevila


Antonia y José


    José Artista Fittipaldi y Antonia Capdevila, se casaron en la iglesia San Gabriel Arcángel de Tapalqué el 20 de febrero de 1920. Tuvieron 8 hijos, de los cuales soy la menor, (aunque ya peino canas) y una bella historia familiar que intentaré contar. En esta incursión al pasado encontré en algunos libros de historia detalles interesantes sobre los inmigrantes del sur de Italia que intentaré ir incorporando en el transcurso del relato. Para empezar diré que los inmigrantes italianos que vinieron del sur y llegaron a Tapalqué, lo hicieron desde San Severino Lucano, una pequeña y bella población situada en Pcia de Potenza, región Basilicata, Italia.

Marica y sus 8 hijos
Mela, José, Chicha, Berto, Cata, Chin y Juanita

Marica, Chín, Juanita y Gladis







Fito














Retrocediendo en el tiempo
Los Fittipaldi

Se llamaba José, como el carpintero de Nazareth. Y como él, era humilde, dedicado a su familia y trabajador. Nacido en Tapalqué, Pcia de Bs. As. Argentina en 1891. Hijo de Joaquín Fittipaldi (1842) y Filomena Marino 1847, quienes se casaron en Italia, en (1868). Vinieron a la Argentina alrededor de 1875 con un hijo de, aproximadamente, 5 años, llamado Francisco (Pancho) que ya adulto se casó con Antonia Grosso. Acá surge la primera diferencia con otros relatos que dicen que María también había nacido en Italia. Según nuestra investigación, acá nacieron el resto de los hijos de Joaquín y Filomena; María casó con Santiago Arrigoni, Filomena con Nicolás Lanaro; Isidora con José Binda; Vicente; Lucia; José con Antonia Capdevila; Pablo con Gregoria Orlando. Casi todos formaron familias numerosas.

Filomena Lanaro e hijas, Pablo y Vicente



Coco Fittipaldi y su violín
Juan y Rosita






















Los que vinieron de Italia

El primero en llegar a Tapalqué fue Domingo Fittipaldi quien a los pocos años trajo a sus hermanos Joaquín, Vicente y Severo. Algunos como Joaquín se habían casado en Italia y otros lo hicieron en estas tierras.

Transcribo datos de los cuatro hermanos que vinieron de Italia y sus familias. Los recopilamos con Susana Genco de Argaña hace unos cuantos años. Ahora fueron comparados con la información que gentilmente me enviara, hace poco, Guillermina Pinciroli. Encontramos pequeñas diferencias. Si el lector detecta algún error, favor de escribirnos, así vamos depurando el trabajo.

Saverio (Severo, nacido 1830) casado con Nicolina Russolino

hijos:
Vicente Fittipaldi


Francisco

Concepción con Juan Bautista D´Alesandro

Humberto con Melo

Vicenta con Francisco Armando

Giussepe

Vicente

María Ana



Vicenzo (Vicente, nacido 1836) casado con María F. Santa Marino
Flia. Fittipaldi de Gral. Alvear

hijos:

Francisco con Amelia Rodríguez (General Alvear)

Rosa con Antonio Carluccio

José María

Floro con Angélica Vivas
Floro

Cristina

Filomena



Gioacchino (Joaquín, nacido 1847) casado con Filomena Marino

hijos:

Francisco con Antonia Grosso

María con Santiago Arrigoni

Isidora con José Binda

Juan con Rosa Fittipaldi

Filomena con Nicolás Lanaro

Lucía

Vicente

José Artista con Antonia Capdevila

Pablo con Gregoria Orlando



Doménico (Domingo, nacido 1848) casado con Ernestina Peralta

hijos:

Francisco con Casilda López

Ernestina con Aurelio Cueto

Rosa con Antonio Genco

Basilio

Domingo

Ramona con Jesús Fernández

Balbina

Juan con Ana Milioni

Sebastiana




Certificados traídos de San Severino Lucano

(Colaboración de Eliseo Guillermo Páez)

Partida de Nacimiento del abuelo Joaquín Fittipaldi

Acta de casamiento del abuelo Joaquín Fittipaldi























El Humor de los Fittipaldi

“Dicen los que saben, que el verdadero humor existe cuando las personas se ríen de sus propias experiencias y no cuando se burlan de los errores de los demás”. Si seguimos esta línea de razonamiento, casi todos los Fittipaldi tenían sentido del humor.


a) Papá nos solía contar que cada vez que iba a bautizar a uno de sus hijos el Cura Párroco le preguntaba:-¿Cómo te llamas hijo? José Artista Fittipaldi, Padre. Artista, -pero no de circo- agregaba el Padre García.

Y antes que terminara, las carcajadas de quienes lo escuchábamos que ya conocíamos la anécdota, poblaban el recinto…

b) (enviado por Beba Lapasta) Corría el año 40 y tantos, el hotel se había vendido. El abuelo Pablo que era buscavidas le propuso a Orfilio comprar mercadería y salir a vender por el campo y traer productos de la zona rural. En la jardinera tirada por la Torda salieron a probar fortuna y les estaba yendo muy bien. Cierto día cargaron al tope la jardinera y al regresar todos fueron a dar al medio de una laguna. La familia preocupada porque llegaba la noche y aún no habían regresado los vieron llegar embarrados, traídos por la noble yegua, con las manos vacías y riéndose de su desgracia.

c) Alrededor de 1950 circulaba en Tapalqué esta anécdota. En un baile que se realizaba en el famoso Cine San Miguel, (Sociedad Italiana) bailaba una pareja. Como el muchacho no lograba entablar conversación con la chica le dice: --¡Qué ojos mas lozanos tiene, Señorita

Y la chica que confundió el adjetivo lozano con un apellido de Tapalqué, le respondió: -¡Y Ud. que ojos de Fittipaldi!

Alrededor de los años 50 vino a Tapalqué un comisario muy exigente que hacía meter preso a todo el que encontraba en infracción. Los agentes encontraron una bicicleta mal estacionada esperaron que llegara (era el Chin) y se los llevaron a los dos presos. Allí tenía que esperar al comisario. Pasó toda la mañana y el comisario no aparecía. Cuando llegó el mediodía el Chin se acercó a los policías y muy serio les preguntó:

Me podrían informar: - ¿Quién estaba en infracción, la bicicleta o yo?

-La bicicleta - le respondieron a coro los policías.

Bueno - les dice el Chin- les dejo presa la bicicleta y yo me voy a trabajar.


Los Capdevila


Marica, Luís, Feliciano, Ubaldo, Fidencia, Juana Manuela, Clementina, Cristóbal, abuela Trinidad y abuelo Sabiniano

Antonia Capdevila, también había nacido en Tapalqué, el 2 de setiembre de 1898, hija de Sabiniano, y de Trinidad Barraza (1868); de Las Flores. Sabiniano Capdevila era hijo de Nicolas Capdevila y Rosario Pavón y Trinidad Barrazza hija de Juan Barraza y Vicenta Porcel. Los Capdevila habían venido de Córdoba traídos por un hermano que trabajaba como mayordomo en una estancia. El primer Capdevila vino a estas tierras, en tiempos de la Colonia con el Dr. O’Gorman cuando se creó el Protomedicato del río de La Plata.
Vicenta Porcel de Barraza

Sería por eso, tal vez que los Capdevila se sentían tan criollos, con un conocimiento cabal del significado del vocablo. Yo solía protestarle a mamá porque lo domingos nos hacia levantar temprano y le decía:

-Lo que yo no entiendo mamá, es por qué los domingos nos tenemos que levantar a las 7 de la mañana si no vamos a la escuela y la misa empieza a las 10.

Y ella contestaba muy feliz:

-¡Ah …porque somos criollos, hija!

Si bien con los años entendí la respuesta, para mi corta edad, la explicación era incomprensible.
Abuela Trinidad y Antonia Capdevila


A mamá muchos le llamaban María Antonia. Solía contar que cuando ella nació la abuela Trinidad le había elegido como primer nombre María y dejo el otro nombre para que lo eligiera el abuelo Sabiniano, Cuando el abuelo la fue a anotar al Registro Civil, se olvidó el nombre y el Antonia lo sacó el almanaque.

Todos creyeron que además de María le había puesto Antonia. De allí nació la confusión.

Por aquel entonces en muchos lugares del campo, no existían escuelas rurales cercanas, donde podían concurrir los niños en edad escolar. Ante esa carencia, las familias contrataban a personas capacitadas para que se instalaran en el campo y les enseñaran a los hijos. Si bien mamá no había llegado a la edad escolar iba a la clase de oyente, con tal entusiasmo, que terminó a fin de año a la par de sus hermanos. Solía contar que en una oportunidad dibujó en el pizarrón la figura del maestro. Parece que muy bien no le había salido porque cuando entraron a clase y el maestro averiguó quien lo había dibujado la puso en penitencia, pero mamá no quedo conforme y decía : “si yo no era su alumna”.
Clementina  Capdevila y Demetrio Stanciuk e hijos










Mamá era una apasionada de la lectura como fuente del conocimiento y toda nuestra familia tenía bien en claro que el trabajo y la escuela eran los únicos caminos para progresar en la vida.






La familia de Marica


Marica, Juana, Cristóbal y Feliciano
Cuando aparecieron los papeles, de María Antonia para sus amigos de infancia, pasó a ser Antonia a secas, pero ya era más conocida por su sobrenombre: Marica. Tenía varios hermanos, Francisco (Pancho); Ubaldo casado con Angela Olmedo; Feliciano con Magdalena Molloy; Luis con Rosa Fittipaldi; Juana Manuela con Agapito Roldán; Cristóbal con Julia Marmissolle y Carmelito que murió atropellado por un auto, cuyo conductor, huyó cobardemente. Iba acompañado por dos amigos, por el Puente Nuevo a saludar a los pasajeros que venían desde Olavarría en un tren e iban en peregrinación a Lujan. Nunca se descubrió al autor, pero a juzgar por los poetas de la época que dejaron su testimonio en distintas poesías que publicaron en medios de prensa locales, el autor era bien conocido de todos por el cargo que desempeñaba.




Carmelo y Miguel Herrera
































“Tiempos de la Quinta Vieja”

Para concluir este primer artículo, agregaremos otros detalles de interés: Una vez casada, la pareja Fittipaldi-Capdevila se fue a vivir a la “Quinta Vieja”, antigua posesión familiar, donde después fue la fábrica de jabón. Vivían de la producción de la tierra y según contaban los mayores vendían en Plaza unas peras deliciosas. Hay miles de anécdotas de esa época que no relato para que no se extienda demasiado. Allí nacieron Cata, Mela, Fito, Chicha y Sabiniano.







Tiempos del matadero municipal

José Fittipaldi, Ricardo Arias; Policía que controlaba los papeles de los animales; Lezcano de la municipalidad; Dr. Pablo Minellono


Cuando se creó el Matadero Municipal, en la sección quintas, calle Juan Mamissolie al fondo (donde ahora es Tapalím) a Papá lo nombraron Encargado. Allí nacimos Chin, Juanita y yo. El Chin que era muy inteligente, como había estado muy grave cuando chico por una operación, era el mimado de la familia, El proyectaba las travesuras y entre los tres las concretábamos. Correteábamos por la quinta, buscando nidos de tero. Corríamos detrás de pájaros, liebres, conejos o cualquier otro animal, subíamos al molino, hacíamos ejercicios en los caños que distribuían el agua. Muchas de estas actividades estaban prohibidas pero encontrábamos los momentos para realizarlas cuando los mayores estaban ocupados. Entre las más prohibidas estaba llevar sardinitas desde el Balneario y soltarlas en el tanque australiano porque tapaban las cañerías. Cuando el Chin pasaba al lado nuestro y sin mirarnos nos decía “el tanque tiene visitas” para allá corríamos con Juanita sin disimular y nos acodábamos en el tanque esperando que aparecieran.

Mamá ni bien nos veía acodadas en el tanque se imaginaba que alguien habría traído pescaditos y allá iba solucionar los problemas

El Chin armaba una trampa de alambre para cazar chimangos ¡perfecta! Le amarraba un trozo de carne y la sujetaba con un alambre al piso y nos ocultábamos hasta que el animal viniera a comer. Cuando el chimango le daba el picotazo a la carne, salíamos nosotros y lo azuzábamos para que volara. Al hacerlo se llevaba la trampa, pero como estaba amarrado y no quería soltar la carne, caía al piso. Ahí procedíamos a registrarlo en un cuaderno: le hacíamos una ficha con el peso, medida y en la pata le poníamos un anillo de cartón con un número correlativo al anterior y luego lo soltábamos. En fin, habíamos inventado un registro de protección de animales, muchos años antes de su tiempo. Eso sí, el cartoncito de la pata no era de buena calidad porque nunca cazamos un chimango fichado. Seguramente se rompía el cartoncito y el chimango lo perdía.

Juanita, Marica, José y Lucho












Reuniones familiares

Marica y su acordeón
Al ser una familia unida y muy numerosa, éramos muchos los que nos reuníamos alrededor del asador para festejar distintos acontecimientos.

Siempre había alguien que llevaba un instrumento musical para alegrar la reunión. Los primeros que recuerdo son los Hijos de Tía Fiden Sierra: Marcelo, Pirucho, Silvano. Primero nos daban una serenata. En ese entonces como se trabajaba todo el día, las visitas se hacían después de cenar. Cuando oíamos las guitarras nos levantábamos y escuchábamos hasta el amanecer, En la foto, es Mamá la que toca el acordeón. Nos solía contar que cuando era jovencita, iba con “los muchachos” como les decía ella a los hermanos, con quienes había formado un pequeño grupo musical de guitarras y acordeón. Los invitaban a animar los bailes que se hacían en el campo. Como dato curioso contaba que cuando era verano, los dueños de casa colocaban en el aljibe distintas frutas que servían heladas al amanecer.
Familia Sierra








Tiempos de Cambios

Mela en la esc. N°7
Cuando se recibió Mela nuestra vida cambió. Se puede decir que fue el mejor tiempo que pasó la familia completa. A Mela la nombraron en la Escuela N°7, situada, en el paraje llamado “El Chiquito”, ruta 51. En la época en que la nombraron, la escuela estaba ubicada en el interior de las chacras, con caminos de tierra. Sólo se podía llegar en vehículos tracción a sangre en época de lluvia. Nos enseñaba mucho de lo que había aprendido en el Colegio de Monjas. Para nosotros se abría un panorama nuevo, pasamos de disfrutar de la naturaleza a pleno, a hacer una vida más integrada a la familia, a los libros, al estudio. Mientras José (papá) sacaba la lotería y empezaba a construir (y renegar) con la casa de Udaondo, nosotros íbamos a la escuela N°1 y ya terminábamos la primaria.

José Artista murió a los 56 años, joven aún. Después de haber sido operado de urgencia. Nos pidieron la casa del Matadero y tuvimos que salir de un lugar que para mí, aún hoy, sigue siendo paradisíaco. La familia se mudó a la casa de la calle Udaondo y meses después, yo me vine a estudiar a la ciudad de La Plata, pero esa ya es otra historia.

Para cerrar este primer capitulo publico esta, que es mi foto preferida. Estoy en la quinta de verduras del matadero con Juanita y la Coqui, una cordera que me entregaron como primer premio en el catecismo porque no había faltado a ninguna clase y era la más estudiosa.


Con Juanita y Coqui, la cordera que me entregaron como premio en el catecismo