miércoles, 15 de agosto de 2012

Preocupación por palabras y actitudes agresivas en Argentina


La preocupación por las palabras y actitudes de algunos dirigentes hace que se encienda una luz de alarma, entre quienes queremos a la Argentina y deseamos para todos los que en ella habitan, un clima de libertad, un camino de progreso y respeto mutuo, donde cada ciudadano pueda ejercer sus derechos libremente.
Hay preocupación porque los máximos dirigentes, en distintos niveles, son reticentes en informar a la población sobre los objetivos que persiguen, el dinero gastado, o los procedimientos poco claros. Pero el problema se agrava cuando se les pregunta o se les hace algún comentario que les molesta. A propósito, para amedrentar, así no se les cuestiona más, con palabras chabacanas o groseras se procura acallar al oponente. Se observa, entonces, con demasiada frecuencia, como son ridiculizados y/o perseguidos. quienes no comparten sus palabras o sus métodos,  
Cuando, por algún motivo no previsto, se abre una pequeña mirilla, el que permanece fuera del entorno del poder, puede observar lo que sucede adentro. Y si presta más atención puede detectar las contradicciones entre las palabras y los hechos. Y en este vértigo sensacionalista pareciera que hay que ofender para sacar patente de transgresor. Un  tema se sucede a otro y en ese vendaval de palabras que saturan, nunca nada queda claro . Ni concepto, ni hecho ni acontecimiento. Sorprende ese culto a la banalidad,  a la superficialidad y al mal trato que ya se ha hecho una costumbre.
 ¡Por qué ese afán de dominar por el miedo? ¿Por qué la ciudadanía tiene que soportar que personas que al parecer tienen estudios universitarios utilicen un lenguaje que haría ruborizar a quienes hablan mal, porque no han tenido la posibilidad de mejorar su lenguaje?
Ante tal avalancha de agresividad, la gente se retrae y cierra la boca. Pero no es cuestión de votar, darle un poder desmesurado a los elegidos y luego extenderle un cheque en blanco para que hagan lo que quieren. El votante tiene una responsabilidad. Una responsabilidad mayor que los otros que no los votaron. Debe preguntar, escuchar y expresar su aprobación o no. Debe preocuparse para saber el rumbo que elige el gobierno que ha votado; lograr que explique por qué toma una determinación y no otra que parece más razonable, por qué gasta tanto dinero en obras que no son tan necesarias.  
Los gobiernos mejoran cuando los ciudadanos en vez de aceptar todo lo que le dicen, se interesan, preguntan y cuando no le contestan o algo no les queda claro, se informan por otros medios para verificar cual es la realidad. Pero para poder preguntar y que no lo envuelvan con palabras, como se dice popularmente, hay que tener una idea sobre lo que se va a preguntar.
Y allí parecería estar el quid de la cuestión, el meollo, el centro del asunto. A veces, cuando la respuesta o el discurso no lo conforma, la persona, como no sabe como seguir, se aleja cabizbaja pensando si le habrán dicho la verdad.
“La democracia no es una meta que se pueda alcanzar para dedicarse después a otros objetivos; es una condición que sólo se puede mantener si todo ciudadano la defiende”, es una frase de Rigoberta Menchú sobre la que conviene reflexionar.
Por lo tanto, puede resultar interesante para el lector, reflexionar en este espacio, sobre conceptos de los que ya nadie habla, pero que son imprescindible conocer, para cuidar una forma de vida que hace que el argentino se sienta orgulloso y nadie quiera perder. 
Cuando sea posible, los temas se harán más comprensibles con ejemplos. Una situación ideal sería que los ejemplos los brindara el propio lector, aunque es difícil lograr un ida y vuelta eficaz. De todas maneras,  se tratará de ir encontrando ejemplos sacados de la actualidad o de la historia nacional o lugareña. Se procurará concluir cada artículo con algunas preguntas finales para que el lector pueda comparar.
   
 Hablemos de democracia
Para entrar en tema, en este primer artículo se transcriben algunas frases célebres sobre democracia, pronunciadas por personas destacadas del pensamiento universal:

La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo. Abraham Lincoln (1808-1865) Político estadounidense.

Mi ideal político es el democrático. Cada uno debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado. Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

La democracia no es el silencio, es la claridad con que se exponen los problemas y la existencia de medios para resolverlos.
Enrique Múgica Herzong - Político español

La democracia debe guardarse de dos excesos: el espíritu de desigualdad, que la conduce a la aristocracia, y el espíritu de igualdad extrema, que la conduce al despotismo.
Montesquieu - (1689-1755) Escritor y político francés.

La democracia es la transposición de lo cuantitativo a lo cualitativo: que lo que quieren los más se convierta en lo mejor.
Enrique Tierno Galván (1918-1986) Político e intelectual español.

No niego los derechos de la democracia; pero no me hago ilusiones respecto al uso que se hará de esos derechos mientras escasee la sabiduría y abunde el orgullo.
Henry F. Amiel (1821-1881) Escritor suizo.

La democracia necesita de la virtud, si no quiere ir contra todo lo que pretende defender y estimular. Juan Pablo II (1920-2005) Papa de la Iglesia Católica.

La democracia exige que los derechos políticos  de las minorías se resguarden – Nelson Mandela. Abogado, político, primer presidente de Sudáfrica elegido democráticamente.

La esencia misma de la democracia es una transacción, y por eso se refleja fielmente en las asambleas donde la voz de las minorías no se ahoga esterilmente ante la tiranía del poder. Los regímenes absolutos clausuran los Parlamentos porque tienen una concepción también absoluta del bien público, que detesta la transacción, como un cisma hecho a la exclusiva y excluyente verdad del poder. Alberto Lleras Camargo, periodista, diplomático y estadista colombiano.

Sin democracia la libertad es una quimera. Octavio Paz (1914-1998) Poeta y ensayista mexicano.


La pregunta esta vez se realizará sobre la frase de Albert Einstein. ¿En la democracia actual de la Argentina, cada uno es respetado como persona? ¿Alguien es divinizado? La respuesta es suya.

¡Hasta la próxima! 
GSF


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