miércoles, 20 de febrero de 2013

Testamento del Rey Momo

(alias Moisés, pero salvado del fuego)

Aquí me tienen señores, con los ojos como un plato,
bien vestido y esperando, que me pongan los zapatos.
Miren que he vivido corsos y con cuerda de hace años,
pero yo no sé que pasa, esta vez no me mataron.

Yo que me entrego mansito, vuelvo a nacer otra vez,
pero todo está cambiado, digamos que está al revés.
Se hizo una fiesta machaza, pal´ cumpleaños del poblado,
pero el montón de chirolas, se fueron para otros pagos.

No hubo ni una mascarita, aunque caretas hay muchas 
y andan todos disfrazados, de señores muy decentes,
con los bolsillos cargados y eso que eran insolventes. 
Del cuerpo no me importó ni recuerdo los atuendos,
me importó de la cabeza que es con la que me manejo.

Escuché muchos rezongos, como en cumpleaños de vieja. 
Todas verdades, señores, no son solamente quejas. 
 El pueblo quiere saber, sobre terrenos fiscales,
¿a quienes se los han dado, que no aparece el listado? 
Y el hospital, ¡nuestro orgullo! ¡dicen que está descuidado!
Y los sueldos municipales ¿no son justos ni equilibrados?
¿Y la ruta cincuenta y uno? ¡Aún no la han arreglado!
¡Y no se ofendan, señores, porque aún no he terminado!

 Sí, soy el Momo! Y protesto,  porque mi fiesta han usurpado

hasta el nombre le han cambiado y la llaman federal.
Son días de Carnaval ¡devuélvanme mi reinado!.

 Vinieron muchas comparsas, se fue plata sin control,
 No hubiera sido mejor la juventud convocar
y con músicos locales, una linda murga armar?

El carnaval se acabó y don Tomás, indignado,
al cielo a Choncho llamó.
 Hubo reinas y hubo espuma 
 y gente que cantó muy fiero 
y ruidos toda la noche molestando al pueblo entero.

Hubo carteles extraños, venidos de Capital
llamar corso federal a un corso que no lo era?
esto embaruya a cualquiera y vaya a saber el por qué,
más bien era un comité al ver tanta cartelera.

 No hubo testamento alguno, pero yo lo mandé a hacer,

me habré quedado sin arder, sin pomo, sin serpentina,
invisible en una esquina, sin un peso y sin conchavo
les diré que me sentía como tijera en un clavo.


A nadie pude dejar, el cetro ni la corona,
la capa y el calzoncillo y tan secos los bolsillos 
que a un costado se caían, pero alcancé a murmurar:
Estos zapatos grandotes, se los dejo al Intendente,
 ¡Para que se dé unos golpes, cuando lo corra la gente!
Y mi camisa brillante le dejo a los mascaritas,
han brillado por su ausencia ¿por huelga? ¿o falta de guita?

Cuando todo terminó, tuve un dejo de esperanza,
me cosquilleaba la panza, ahora viene el sacrificio,
pensé casi con recelo.
 Todos miraban al cielo: eran fuegos de artificio. 
Tal vez tengan de a montones, ya que en muchas ocasiones,
 así terminan las fiestas,
chamuscados como en el horno. 
¿Ahí también habrá retorno?

Mientras más miran arriba aunque esto dure poquito
se olvidan lo que hay abajo y creen: Todo está bonito

Y me despido, señores, como paquete lacrado,
ya que nadie me ha quemado, se han salteado un carnaval, 
pueda ser que se despierten y empiecen a trabajar.

 


(Chan, chan, pueda ser que las "poliyas"
no se coman mi traje para el corso 2014!!!!)

firmado: MOMO 2013



Careta de 5 ctvs

                                                                        



   (Momo¡ vos y tu traje ¿servirán para tapar pozos?)








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