miércoles, 4 de septiembre de 2013

Hay que volver a los valores fundacionales después del día de furia

 "Algo huele a podrido en Dinamarca", es una frase de Shakespeare -autor inglés- que aparece  en Hamlet, una tragedia escrita en 1599. Con el tiempo se la aplica en cualquier país del mundo donde haya corrupción, problemas sociales, desorden e injusticias que se intentan ocultar con un manto de impunidad. En sentido general, se la utiliza cuando en un lugar, suceden hechos graves que no son reconocidos por las autoridades o, como se dice comúnmente, se barren bajo la alfombra. 
    Leer a Hamlet es entrar en un mundo irreal, para debatirse entre la justicia y la venganza; la razón y la locura, la lealtad o la traición. Es ingresar en el universo de la duda y la indecisión. 

Tapalqué ha pasado por una situación límite, donde algunos de estos componentes han estado presentes, al descubrirse un caso aberrante, el ocultamiento y la falta de respuestas satisfactorias por parte de las autoridades
Luego de un día intenso en que la TV capitalina se instaló en la ciudad, el clima fue subiendo en intensidad,  para culminar con destrozos y saqueos a la casa del detenido, acusado de mantener cautiva y abusar de una joven.
Se pintaron las paredes de la vivienda con insultos y, con el correr de las horas, rompieron las puertas y ventanas, arrojaron parte del mobiliario a la calle, para finalmente pasadas las 20.45, iniciar un incendio.

Es una pena que se haya llegado a esos extremos, pero la verdad es que no se tomó ninguna medida preventiva, cuando hubo tiempo de sobra.
Lamentablemente, los protagonistas de los incidentes no se dieron cuenta que con su proceder cambiaban el eje de la discusión. Dejó de estar en el centro, el caso aberrante y el ocultamiento de las autoridades, y quedaron en primer plano las acciones vandálicas.

 Estos episodios deberían dejar algunas enseñanzas. Se escriben algunas sobre la marcha:

*Tapalqué debería reflexionar si fue una decisión positiva silenciar el episodio y pretender que nada había pasado. Con el progreso de las comunicaciones y de la técnica, debieron darse cuenta que era un objetivo imposible. Por otra parte, cuando las noticias negativas se van conociendo a medida que se producen, se descomprimen las emociones y es más difícil que exploten intempestivamente como sucedió.
*Tapalqué ha sido siempre un pueblo de puertas abiertas, por lo tanto, conviene agregar una pregunta:¿Cómo pueden los padres extremar el cuidado de sus hijos, si ignoran lo que sucede?
*Habría que replantear el rol de las autoridades. No sólo deben reunirse con los partidarios para que los aplaudan. Así como disfrutan del poder, también deberían bajar al llano para compartir las tragedias que la gente debe sobrellevar.     
*Es necesario que Tapalqué retorne a la normalidad y a los valores fundacionales que siempre nos han hecho sentir tan orgullosos de nuestra ciudad natal. 
*Se debe retornar a  la amistad, la solidaridad, la generosidad,  la hermandad, que siempre ha caracterizado a la población y que han hecho de Tapalqué un lugar privilegiado.
*Y a pesar del dolor que hechos de esta naturaleza ocasionan, hay que volver a  las fuentes. La llave para salir de episodios tan ingratos está, como siempre, en la familia, la educación, y el respeto entre todos.
GSF

*He leído algunas críticas sobre los medios de comunicación capitalinos, como si ellos fueran los causantes de los incidentes. Pero no hay que olvidar que el problema ya estaba y por eso vinieron y que la misión del periodismo es informar. 
Como en todas las profesiones hay periodistas buenos, regulares y malos y cada uno elegirá el que le parezca mejor, pero no se les puede pedir que no informen. Es como pedirle a un panadero que no haga pan.


1 comentario:

M. M. dijo...

Coincido totalmente. Un hecho que había ocurrido en julio, cuando la joven escapó, y que nos enteramos recién en las últimas horas gracias al periodismo zonal y luego nacional; porque el de Tapalqué, brilló por su ausencia....